Hoy, después de casi un año de casada, finalmente tenemos juego de muebles. Sentí tanta emoción al ver mi sala armada, que no cabía en mi de la felicidad. Les mande la foto de mi nuevo rincón a mis amigos y familiares; y hasta pensé en publicarla en las redes sociales, pues quería compartir mi felicidad con el mundo. Luego pensé: "Gran cosa, Massielle!! Todos tus conocidos se han casado y tienen sus casas amuebladas"; lo que me hizo desistir de la idea de publicar mi alegría. Más no puedo dejar de escribirla aquí y después de mucha reflexión, entiendo que si es una noticia que merece ser compartida.
El otro día, mientras salía y cerraba la puerta de mi apartamento, caí en mi realidad de que ya tengo un buen tiempo viviendo en lo que es ahora mi Hogar. Es decir, finalmente me di cuenta de que soy una señora casada y que he asumido mi mayor pesadilla (llevar una casa), con la misma naturalidad con la que las niñas juegan a la "casita". Confieso, que en un principio fue muy extrañado y hasta pensaba que estaba viviendo un sueño.
Por un lado anhelaba tener nuestro propio espacio y tomar nuestras propias decisiones, y por el otro, me aterraba no saber como decorar, que cocinar, que hacer cuando algo se dañaba, como lidiar con las cuentas, con los servicios y así. Admito que me ha tomado mi tiempo desempeñar este rol y que todavía necesito perfeccionarme en el mismo, pero después de varios meses le he tomado el pis y disfruto de mi casa, mi rincón, mi refugio.
Elegir los muebles, fue todo un acontecimiento, hasta que finalmente nos decidimos a mandarlos a hacer. Y no puedo estar más feliz con el resultado. Esto es a penas el comienzo y cuando pienso en todo lo que me falta para darle calor al hogar, me abrumo.
Sin embargo, este fue un primer paso, con mucho esfuerzo y amor....nuestra sala es justo como la soñamos. Y esto me pone a pensar en que así mismo es nuestra vida y nuestro matrimonio: Vale la pena esperar y luchar por lo que vale la pena tener.
Pasito a paso, iremos llenando nuestro hogar y nuestras vidas de momentos, logros, recuerdos, bendiciones, éxitos y oportunidades.
Demasiado Feliz, Demasiado Bendecida.
El otro día, mientras salía y cerraba la puerta de mi apartamento, caí en mi realidad de que ya tengo un buen tiempo viviendo en lo que es ahora mi Hogar. Es decir, finalmente me di cuenta de que soy una señora casada y que he asumido mi mayor pesadilla (llevar una casa), con la misma naturalidad con la que las niñas juegan a la "casita". Confieso, que en un principio fue muy extrañado y hasta pensaba que estaba viviendo un sueño.
Por un lado anhelaba tener nuestro propio espacio y tomar nuestras propias decisiones, y por el otro, me aterraba no saber como decorar, que cocinar, que hacer cuando algo se dañaba, como lidiar con las cuentas, con los servicios y así. Admito que me ha tomado mi tiempo desempeñar este rol y que todavía necesito perfeccionarme en el mismo, pero después de varios meses le he tomado el pis y disfruto de mi casa, mi rincón, mi refugio.
Elegir los muebles, fue todo un acontecimiento, hasta que finalmente nos decidimos a mandarlos a hacer. Y no puedo estar más feliz con el resultado. Esto es a penas el comienzo y cuando pienso en todo lo que me falta para darle calor al hogar, me abrumo.
Sin embargo, este fue un primer paso, con mucho esfuerzo y amor....nuestra sala es justo como la soñamos. Y esto me pone a pensar en que así mismo es nuestra vida y nuestro matrimonio: Vale la pena esperar y luchar por lo que vale la pena tener.
Pasito a paso, iremos llenando nuestro hogar y nuestras vidas de momentos, logros, recuerdos, bendiciones, éxitos y oportunidades.
Demasiado Feliz, Demasiado Bendecida.


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